Croquetas de avena con atún

Ante la necesidad de liberarnos de tensiones, el estrés nos puede llevar a comer más, y no necesariamente nos vienen ganas de comer un plato de brócoli cocido, sino una rebanada de pastel, galletas o un postre, o tal vez una torta de milanesa, una hamburguesa, unos tacos o un tamal.

Según los estudios, el estrés aumenta nuestro apetito y fomenta la liberación de una hormona llamada hidrocortisona que favorece la acumulación de grasa en la zona abdominal. El estrés también aumenta nuestros niveles de cortisol, adrenalina y noradrenalina, hormonas que nuestro organismo produce en situaciones en las que se siente forzado a seguir adelante y enfrentar esfuerzos adicionales que no sientes cuando estás relajado.

Con el fin de atenuar el cansancio, afrontar el estrés y poder continuar con nuestras actividades, nuestro cuerpo sentirá la necesidad de comer más. Esto se debe a que nuestro cuerpo entiende que ante situaciones de estrés necesita más combustible y, a su vez, se prepara con reservas para posibles situaciones peores.

  1. Duerme bien

    Dormir es fundamental para reducir los niveles de estrés. Esto tal vez significará que tendrás que ser más disciplinado, salir menos durante la semana y decir que no a algunos compromisos sociales. Si estás estresado no fuerces a tu cuerpo, dale un descanso adecuado. Y tendrás tiempo de ir a todas esas reuniones sociales cuando estés mejor. Si estás estresado, escucha a tu cuerpo y mente, y otórgale ese tiempo que necesita para recuperarse.

  2. Actividad física

    Es muy sabido que el ejercicio tiene beneficios no sólo para el cuerpo, sino también para el estado anímico. El ejercicio ayuda a disminuir la ansiedad, ya que el cerebro produce endorfinas, las cuales nos hacen sentir relajados y felices. Además, el ejercicio ayuda a dormir mejor porque al agotar la energía, se puede concebir mejor el sueño. Si no estás acostumbrado a realizar ejercicio, comienza con 30 minutos tres veces a la semana, y ve aumentando progresivamente. Si un día no lo hiciste, no te preocupes y retómalo cuantas veces sea necesario. Cada parte de tu cuerpo, cada músculo, existe para ser usado, tus piernas se hicieron para correr, caminar, bailar, etc…muévete!

  3. Contacto con animales

    Las personas que conviven con mascotas saben que la mejor opción para quitarse las tensiones de encima es pasar un buen rato con ellas. Dar un paseo, jugar, o simplemente acariciar a tu mascota puede mejorar tu estado de ánimo y aliviar el agobio cotidiano. Así lo revela un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo.

  4. Acércate a la naturaleza

    Solo con echar un vistazo a una planta, un bosque, un jardín o un campo, la mente se concentra más y mejor, al tiempo que sentimos una estupenda sensación de bienestar y armonía. Tómate un tiempo para caminar por un parque, o simplemente para mirar las estrellas por las noches. Si vives en la ciudad y no tienes mucho acceso a la naturaleza, entonces podrías adoptar a una planta en tu casa u oficina, o simplemente tener flores frescas en tu casa. Estudios comprueban como simplemente al mirar plantas, nuestra estado de ánimo se mejora.

  5. Cocina

    Cocinar es una actividad muy placentera, la cosa mejora cuando preparas recetas que lleven ingredientes con vitaminas y minerales que ayuden a reducir tus niveles de estrés. El omega 3 y el magnesio, son dos minerales que ayudan a mejorar tus niveles de estrés. Una buena opción de alimentos con estas propiedades son la avena, las nueces, el aguacate, salmón y el atún.

Comienza a cocinar para tu salud con estas Croquetas de avena con atún creada por Fatima del Rosario Torres.

Croquetas de avena con atún