Para cada sabor de leche de avena, coloca todos los ingredientes en una licuadora y mezcla hasta obtener una consistencia homogénea.
Cuela la mezcla con una tela de quesos, un colador fino o un paño limpio.
Vierte en una botella de vidrio limpia y guarda en el refrigerador por hasta una semana.
Agita bien antes de cada uso, ya que la mezcla tiende a separarse.